MISTERIOCTUBRE

ES OCTUBRE ES ABRACADUBRE

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LUNA
Eran cerca de las diez de la noche de una fría noche de invierno, en esta ciudad no es común que estando en plena estación invernal haga calor. Pero esa noche era distinto, era una noche que no podía explicar, ¿el por que el cambio de la temperatura tan repentino y por que a pesar del alumbrado publico la espesura de la oscuridad era mas intensa?

Yo estaba en casa de un familiar, esperando que el reloj avanzara y mientras más deseoso estaba de que las manecillas giraran con más fuerza, estas acortaban su paso, como presagiando una desgracia tratando de evitarla. No soy alguien que guste ir a un festiva o algún tipo de baile y esa noche no fue la excepción, pero a pesar de ser así, tenía que soportar el hecho de convivir con gente tomada, sudada y en ocasiones violenta, pues a mi hermana le gusta divertirse en ese ambiente. Yo
no había ido a ese festival, pero acordé llegar a las once de la noche por ella, para irnos a casa a descansar, lo que yo no sabia es que esa iba a ser una noche inolvidable para todos.

Volví a mirar el reloj y por un momento me pareció ver, que aquella caja mecánica que llevaba tiempo colgada en aquella pared, había detenido su curso, volví a clarear mis ojos de un parpadeo y pude notar como el indicador que muestra los minutos, iba cambiando pesadamente al siguiente numero romano. –Las once menos quince- me dije yo, así, me despedí de mi abuela y salí de su casa bajo la negrura de aquella extraña oscuridad.

El baile se había llevado acabo como a ocho cuadras cerca de la casa de mi abuela, caminaba por una calle anterior a la principal e iba observando. La calle estaba húmeda, había llovido y las temperaturas habían bajado bastante, pero lo extraño era que a pesar de lo nublado que estaba el cielo, se podía ver perfectamente la luna llena en todo su esplendor, parecía que las nubes se habían puesto de acuerdo para que esa noche, todos pudiésemos observarla.
Entonces un viento extraño y frío se coló por mi cuerpo, me abroché la chaqueta y seguí adelante. Una noche con ese alo de misterio sólo me hacía pensar una cosa, “peligro”.

Doblé una esquina para tomar la calle principal cuatro cuadras antes del baile, miré el reloj y noté que eran las once menos cinco, -Dios mío, me va a matar mi hermana-. Pensé al momento que apresuré el paso, casi a dos cuadras antes de llegar, algo me llamó la atención, no soy de las personas que miran el suelo cuando caminan, pero esa noche no había nada que observar alrededor, sólo podía mirar la luna y el reflejo de ella en el agua estancada de las calles. Me detuve a observar detalladamente que era lo que brillaba en aquel encharcamiento, una sonrisa me vino al rostro casi inmediatamente, yacía ahí tendida, en aquella agua semi-lodosa, un brazalete de oro, con pequeños diamantes rojos y aun a pesar de estar sumergida en aquella agua sucia, pude notar un tenue olor al perfume de una mujer.

Me quedé un rato mirándole fijamente y pensando, -¿Quién podría haber sido la portadora de este hermoso objeto? Un desfile de imágenes pasaron por mi mente, creando la mujer ideal para el uso de tan radiante objeto. De pronto una voz conocida me sacó de mi pensamiento, trayéndome a la realidad de golpe, exclamando:
-¡que puntual eres! Te estoy esperando desde hace diez minutos-, era mi hermana que ya venía en camino, miré nuevamente el reloj y eran las once con diez minutos, me pregunté yo mismo:
-¿Cuánto tiempo perdí observando e imaginando?-, no me percate de la hora en ese momento y perdí la noción del tiempo. Entonces le ofrecí una disculpa y le mostré la razón por la cual mi demora, sólo se le quedó viendo, no dijo nada y siguió caminando.

Conforme avanzábamos me percaté de uno extraños ruidos a la lejanía detrás de nosotros, parecían gruñidos de perros, hacían ver que estaban furiosos o hambrientos, no les tomé importancia, pues pensé que sólo eran perros callejeros, pero la curiosidad me ganó y volteé para ver que estaba sucediendo. Al principio sólo veía oscuridad, pero poco a poco, entre la ligera niebla podía ir viendo tres sombras de un tamaño enorme, no parecían perros normales, cuando volví a fijarme pude verlos, tres bestias caminando sobre dos patas, mis ojos se desbordaban de puro asombro, no podía creer lo que estaba viendo, era algo sobrenatural. De pronto me vino a la cabeza una antigua leyenda de la zona, la leyenda contaba que unas bestias gustaban de invadir los cementerios y devorar cadáveres, lo recordé, licántropos. Todo esto era increíble, pero en aquel momento no tenía otra explicación para lo que estaba viendo.

Le dije a mi hermana, -no es por asustarte, pero voltea a mirar lo que nos está siguiendo-, me respondió, -ya sé, por eso no me quedé a platicar de lo que habías encontrado-, le dije, -si ya lo sabias, ¿Para que rayos no me lo dijiste desde un principio?-, me contestó, - porque ibas a salir corriendo y es mejor que actuemos naturalmente, que crean que no sabemos, que crean que nos están acechando-, lo dijo con una calma que inspiró mucha confianza, pero se me ocurrió voltear nuevamente y observé como esas cosas ya venían en cuatro patas y corriendo, le dije a mi hermana,
-será mejor que empieces a correr porque esas cosas ya lo están haciendo-, pero me hizo una señal que me alarmó, me dijo sin pronunciar palabra alguna que hiciera mi vista hacia sus piernas, -¡Oh no!, ¡falda!-, dije con voz alta, estábamos cerca de la esquina que tome anteriormente para dirigirme a la calle principal y recordé que había un edificio de seis pisos en construcción, tenía un enrejado de puntas como protección, entonces le dije a mi hermana, -vete al edificio de enfrente y sube aquellas escaleras y estando una vez arriba, jala hacia ti que ahí estarás segura-, ella me dijo, -¿Y tú?, ¿Qué vas a hacer?-, le dije, -les voy a distraer para que no intenten llegar a ti-.

Así pues, pasé las construcciones de aquella protección y subí hasta el último piso, no tenía ni idea de lo que iba a hacer, pero yo tenía que hacer algo, entonces me percaté de una barra de metal parecida a una lanza y me propuse a atravesar a la primera cosa que subiera, estaba apuntando hacia las escaleras pero nada, me decidí a mirar desde arriba por la cornisa y observé un par de esas cosas saltando la protección y subiendo por la pared sin tomar la escalera, entonces pensé, -¿Qué
pienso hacerles cosquillas con esta barra?, debo de buscar algo que acabe con los dos de una sola vez-. Por suerte estaba ahí cerca un equipo de construcción que usa gran cantidad de energía eléctrica, que importa, sólo corté el cable con una sierra manual y encendí el interruptor de ese equipo, por donde ellos iban subiendo había un gran charco de agua estancada, si subían y pisaban el agua quedarían electrocutados, pero si no, entonces estaría en graves aprietos, sólo podía rezar y ver hasta donde me acompañaba la suerte ese día.

Todo salió como lo planeé, cuando llegaron hasta el último piso, lo primero que pisaron fue el agua, entonces solté el cable y observe sorprendido, como se electrocutaban y se retorcían del dolor al momento que soltaban alaridos desgarradores, me dio miedo, pero era yo o ellos, después cuando ya estaban completamente muertos, conté, -¡dos!, ¿Dónde esta el otro?- desconecté el equipo
para no electrocutarme y tomé nuevamente la barra de metal, me acerqué a la cornisa para mirar nuevamente y cuando terminé de observar, sentí una exhalación caliente por detrás, me quedé desconcertado, con los ojos mas fuera de borde, no sé si fue valentía o miedo, pero tomé la barra con todas mis fuerzas y giré rápidamente enterrando la barra hasta el fondo sin dar tiempo de nada, sólo escuché un aullido atroz que estremeció todo mi ser, le había enterrado la barra en el pecho, después de observarlo una fracción de segundo se abalanzó sobre mi, haciéndonos caer por la cornisa, en la caída pude sujetarme de un extremo que sobresalía del quinto piso, pero esa cosa alcanzó a rasgar mi pierna derecha con sus garras, cuando esto terminó me incorporé y observé como esa bestia había caído encima de las protecciones, atravesándolo por la mitad.

Fui por mi hermana y nos fuimos a la casa de la abuela, ahí pasamos la noche, al día siguiente decidimos regresar a la construcción, pero no había nada, ni cuerpos, ni sangre, “nada”. Se lo contamos a nuestros padres y les mostré mi herida, sólo dijeron que lo mantuviéramos en secreto. Un extraño suceso, la herida sanó en tres días, de aquellas bestias no se supo nada, pero lo mas extraño, es que después de esa noche; dos noches antes, en luna llena y dos noches después de luna llena, me inyectan sedantes muy potentes. Y mi pregunta es, ¿Por qué?...

LA CASA EMBRUJADA

Hace algún tiempo, en un paseo que hice a los bosques de la ciudad de México, íbamos por la carretera, cuando de pronto el auto en el que viajábamos mi prima Angela y yo, se paró sin razón, lo habíamos alquilado y nos habían asegurado que todo estaba bien, por lo que decidimos bajar del auto y pedir ayuda, ya como mujeres inexpertas que éramos en mecánica, ni siquiera lo intentamos arreglar, teníamos miedo de estropearlo más de lo que ya estaba.

Nos colocamos las dos en el arcén de la carretera esperando que algún auto pasara y nos ayudara, era alrededor de las cinco de la tarde, y como era en el mes de noviembre ya empezaba a oscurecer, empezamos a sentir miedo e inseguridad, nosotras en plena carretera y solas.

Pero nuestra suerte cambió en pocos minutos y mi amiga Angela logró detener un auto, era un joven muy guapo, nos preguntó que pasaba y nosotros no supimos explicarle exactamente el problema que tenía el auto, el joven levantó el capó y miró si el auto tenía algún desperfecto, pero como ya oscurecía y no teníamos ninguna linterna el joven nos sugirió:

- Miren, vivo cerca de aquí, en una pequeña casa, muy humilde, vivo con mis abuelos, pero con todo gusto les ofrezco mi casa y mañana bien temprano vamos al pueblo mas cercano y buscamos ayuda, y si no es algo grave hasta yo les puedo ayudar sin ningún compromiso..¿que dicen?

Angela y yo nos miramos y pensando que era peor quedarnos solas en la carretera, aceptamos la propuesta del joven.

Ocultamos el auto entre unos árboles y nos dirigimos bosque adentro hacia el hogar del joven, efectivamente no se encontraba lejos de la carretera, cuando entramos a la casa, estaban una linda pareja de ancianitos sentados en unas mecedoras de madera, muy callados, la abuela sólo nos sonrió, nosotras contestamos el saludo y el joven inmediatamente nos llevó a lo que sería nuestro cuarto.

Al llegar la noche, Angela y yo no podíamos dormir de tantos ruidos que escuchábamos, decidimos salir para ver que pasaba, y vimos que el cuarto del joven tenía la luz encendida, y escuchábamos como se aclamaba desesperadamente a Dios pidiendo repetidas veces perdón...pero no sabíamos
por qué, Angela se acercó al barandal de la escalera y me dijo:

- ¡Mira!...

Estaban bajo nosotras las dos mecedoras que se movían como si algo o alguien estuviera sentado ahí, meciéndose, no había viento ni nada que las moviera, las dos nos miramos asustadas y corrimos a nuestra habitación para encerrarnos, cuando amaneció ninguna de las dos había podido dormir. Cuando salimos de la habitación había un silencio sepulcral, que hasta daba miedo, estábamos tan asustadas que decidimos salir de de la casa y buscar el auto, al fin de cuentas no caminaríamos mucho.

Cuando llegamos al auto, cual seria la sorpresa, que arrancó a la primera, sin ningún fallo y logramos irnos de ese misterioso lugar el cual nos causaba miedo.

Llegamos a un restaurante del primer pueblo que encontramos, teníamos mucha hambre, un policía que se encontraba sentado cerca de nosotras nos preguntó:

- ¿Es de ustedes ese auto que esta afuera?
- Si.- le respondimos.- ¿Por qué oficial?.
- Me pareció haberlo visto en la orilla de la carretera.
_ Ah si, lo que pasa es que nos quedamos en una casa que esta cerca del lugar, ya
que nuestro auto se paró y no podíamos arrancarlo.
_¿Donde dicen que se quedaron?
_ En una casa que esta cerca de allí.
_ La única casa que está cerca de allí es la de los Sres. Sánchez.
- ¿Unos que viven con un joven?
- Dirán, vivían, hace tiempo que murieron los abuelos, al parecer cuentan que el
joven los mató y después se suicidó. Se encontraron los cuerpos de los abuelos sin
vida sentados en sus sillas y el joven colgado de su cuarto.
- No puede ser oficial, tal vez sea otra familia la que usted nos dice, porque nosotras estuvimos en esa casa, y ahí estaban los abuelos y el joven, la abuela
hasta nos sonrió y el joven nos prestó una habitación.
- Pues quien sabe muchachas, tal vez esté equivocado, puede ser alguna otra cabaña del lugar que yo no conozca, pero no lo creo, este pueblo es muy chico y vivo aquí desde que nací, y créanme, según yo, la única casa separada del bosque es esa, pero
para salir de dudas, ¿por qué no vamos al lugar donde dicen ustedes que se quedaron a pasar la noche?.


Decidimos llevar al oficial a la casa, tal vez porque queríamos escuchar de sus palabras, que efectivamente, se había equivocado y nosotras nos quedaríamos tranquilas.

Pero cuando llegamos al lugar, el oficial afirmó que realmente era la casa de los abuelos asesinados y del joven que se había suicidado. Nosotros le creímos porque la casa ya no estaba igual, cuando entramos, era una casa totalmente abandonada, sin techo, con telarañas, ahí estaban las dos sillas solas y del techo de la habitación del joven, aun colgaba la cuerda con la que había sido ahorcado.

EL ANIVERSARIO

Se dice que por allá por los 80, en un lujoso barrio de las afueras de los Ángeles, una jovencita llamada... mmm... Eliza... Si, si, se llamaba Elizabeth, Elizabeth Jones, prestaba sus servicios como niñera. Todos decían que era muy buena, y lo era, lo malo es que no dudaba en ponerles películas terroríficas a los niños, ya que las adoraba. Si... A Elizabeth (a la que desde ahora llamaremos Liza) le gustaban mucho lo relacionado con el miedo: espiritismos, maldiciones...

Bueno, todo empieza una noche en que los Sr. Smid salen por ahí. Para cuidar de los niños llaman a Liza. Cuando se van, los niños le piden a Liza ver una película de terror, y aun que ella dice que no las aguantan, acaba cediendo, pues le encanta ver la cara de terror que pone la gente. En fin, ven un trozo de la película, pero los niños no la soportan, así que se van corriendo a sus camas llegado a un punto de la peli bastante terrorífico sin que Liza les diga nada. Liza se disponía a ver el resto de la película cuando llamaron a la puerta. Abrió. Ante ella apareció una mujer rubia, algo bajita, pero esbelta.

-Hola-dijo casi en un susurro-. Querría hablar con Susan, es decir, la señora Smid.
-En este momento no está. Contestó Liza.
-Ammm...Y, ¿podría esperarla dentro? Mire, es que yo soy su hermana pequeña. Me llamo Cloe.

Liza dudó, pero al reconocer a la misma mujer en una foto, le dejó entrar.
En seguida se pusieron a hablar. A Liza le gustaba Cloe. Tenía los mismos gustos que
ella, sobretodo eso: el miedo. Quizá hablaron durante 3 horas. Llegando a medianoche, Cloe se levantó, miro el reloj que había sobre una pequeña mesa y dijo:

-Mi hermana tarda demasiado... No puedo quedarme más, debo irme. Ya la vendré a ver
mañana. Adiós, Liza. Espero volver a verte.

Liza insistió en que se quedara un poco más, pero no consiguió convencerla. Asomada a la puerta veía como se alejaba. Entonces ocurrió algo extraño, cuando cruzaba el cruce de mitad de la calle... se esfumó. Liza pensó que no tenía importancia: había algo de niebla.
Media hora después llegaron los Smid. Pagaron a Liza más de lo debido, como agradecimiento Liza decidió ser más cordial de lo normal, y alegremente les preguntó:

-Y ¿qué? ¿Cómo se lo han pasado en la fiesta?.

Entonces, la señora Smid confesó entre lágrimas que no habían ido de fiesta, si no que habían ido al aniversario de la muerte de Cloe, su hermana, que había muerto hacía un año atropellada en el cruce de esa misma calle...

BROMA MACABRA

Se cuenta que hace tiempo en algeciras, una noche de fiesta cuando el calor y el frío guerrean y ninguno se resiste a perder, la juventud nos íbamos a la playa a bailar en unos bares de verano que abrían hasta muy tarde.

Había un grupo de chicos pasándolo bien cuando unos de ellos fue a tomar aire fresco, vio a una chica cerca de la orilla vestida con vestido largo y de tirantes, a él le llamó la atención y se acercó a ella, cuando estuvo junto a ella vio que era preciosa y que estaba triste.

Le dijo que se sentía muy sola, él la invitó a estar juntos, bailaron, charlaron en la orilla de la playa, ella sintió frío y el le ofreció su chaqueta vaquera, luego se dispusieron a irse, él la acompaño hasta la puerta de su casa y allí tuvieron una despedida muy dulce, con un beso quedaron para el día siguiente, así ella le devolvería su chaqueta y él la volvería a ver, pues sentía algo en su interior por ella.

A la mañana siguiente deseoso de encontrarse con ella...tocó en su puerta y salió un señor con el gesto abatido, el chico preguntó por su hija, le dijo que venia a buscarla, que había quedado con ella, entonces el hombre montó en cólera, le dijo que broma macabra era esa, que si no respetaban el dolor de las personas....entre gritos y lagrimas le dijo que su hija llevaba un año muerta y cerró la puerta.

El chico entre el horror y la pena no entendía lo que sucedía, verificó que fuese la casa a la que llevó y besó sus labios, le vino a la mente ir al cementerio así confirmaría su historia , mientras buscaba sin para y sin saber donde...en una lapida diviso una chaqueta vaquera colgada...se acercó y vio la foto de la chica fallecida y......era ella¡¡¡¡

SÍMBOLOS DE HALLOWEEN

Búho: símbolo de oscuridad. Los brujos usan el sonido de este animal para ahuyentar según ellos, los poderes de las tinieblas. Tienen su imagen como amuleto de buena suerte.

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Sapos: Fue una de las plagas enviadas por Dios sobre el pueblo egipcio, ya que ellos lo consideraban sagrado y le rendían culto.

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Luna llena y estrellas: Usadas en las prácticas del ocultismo, brujería, magia y símbolos adoptados por la " nueva era" según ellos nos encontramos en la era de "acuario" (astrología, creencia en los astros).

Máscaras: Son caras falsas o rostros que muestran lo que realmente no es una persona, la usaban los bufones para hacer reír a los reyes de Roma.

Bolas de cristal: Utilizadas por los astrólogos y nueva era, también poseen similitud a las prácticas donde se emplean cuarzos, pirámides, péndulos para según ellos traer buena suerte o magnetismo positivo y producir hipnotismo.

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LA MUJER DEL PASILLO
Una noche de Halloween, por hacer algo de miedo, jugamos a la Ouija, cosa de la que siempre me arrepentiré. La noche era fría, en el ambiente se notaba un aroma extraño, no sé definirlo con palabras; unos amigos y yo buscamos una vieja Ouija que mi familia siempre ha tenido guardada... Era de mi bisabuela, la cual había muerto cuando yo aún no había nacido, y siempre había querido conocerla. Mis amigos hacían eso por diversión, yo por un fin, puesto que quería hablar con mi bisabuela.

La sesión comenzó, entre risas mis amigos bromeaban, yo estaba muy serio, concentrado, pero ellos no lo notaron, hasta que cayó un rayo que iluminó toda la habitación oscura, seguido de un trueno, que estremeció hasta el último de mis huesos. Asustados por el rayo, mis amigos, se quedaron en silencio, como yo, concentrándose, de repente, el puntero de la Ouija comenzó a moverse. Preguntamos alunísono, quién era, pero no respondió.

El puntero se movía sin cesar de un lado para otro, sin formar palabras. Al final paró, y lentamente, formó las siguientes palabras: "stoy yendo a por vosotros".

Era una mujer, que estaba en el pasillo y gritaba por entrar a mi habitación. El cerrojo estaba echado, no podía entrar, pero parecía que iba a tirar la puerta abajo.

La mujer gritaba desesperada, la puerta iba a caer, así que empujamos la cama para atrancarla. La mujer cada vez más desesperada, gritaba mi nombre. Yo tuve el impulso de abrir la puerta, pero me contuve, esos gritos eran desesperados.

Entonces me di cuenta: Era mi bisabuela; algo me lo decía, aunque no podía explicar cómo lo sabía.

Me lancé a abrir la puerta, quería verla, tenía que verla, pero mis amigos me agarraron. Los gritos cesaron, una de mis amigas, tuvo un ataque de nervios. Nos acercamos a consolarla, pero una voz grave y fuerte salió de ella diciendo que no nos acercáramos. Nos quedamos de piedra.

La mujer del pasillo comenzó a gritar de nuevo: "¡Os lo advertí, y no me hicisteis
caso, ahora moriréis!". Mi amiga comenzó a moverse de un lado a otro, diciendo que nos mataría. Intentamos abrir la puerta pero no pudimos. Los gritos volvieron a cesar, conseguimos abrir la puerta, yo salí primero, pero se cerró detrás de mí. Oí los gritos aterrorizados de mis amigos, histéricos, pidiendo socorro, dando patadas a la puerta para abrirla.

Escribo mi historia, cuarenta y cinco años después de que ocurriera, pues acabo de salir de la cárcel, culpado por el asesinato de mis amigos, los cuales encontré muertos cuando conseguí abrir la puerta de mi habitación.

Decora la calabaza

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